Se ha reportado que el selenio es un nutriente esencial tanto para los gatos como para los perros (National Research Council, 1985; 1986), aunque no se han realizado estudios de deficiencia en los gatos. En perros, VanVleet (1975) informó sobre la debilidad muscular, edema subcutáneo, anorexia, depresión, disnea y eventualmente coma en asociación con la eficiencia de selenio, y observó también signos de degeneración muscular, necrosis en el miocardio y mineralización renal en perros con deficiencia de selenio. Manktelow (1963) y Van Rensburg y Venning (1979) informaron de lesiones similares en perros en crecimiento y adultos con deficiencia de selenio